Desde mi sala de redacción móvil, hace un par de semanas, escuché a la "periodista periodista" indignada por la columna de Yolanda Reyes, en el periódico El Tiempo (noticias en papel blanco, publicación colombiana)
Ya ustedes saben quién es la periodista periodista, pero para quienes dudan: Vicky Dávila, del noticiero de La FM. Se indignaba pues, porque la columnista mencionada expuso que los medios de comunicación colombianos hacían poco cubrimiento del paro nacional campesino, y además no estaban informando a la ciudadanía de todo lo que ocurría allí (parte y parte: campesinos y gobierno)... sugirió entonces Reyes, algunos medios más cercanos al Paro e hizo toda una crítica argumentada sobre los medios de comunicación y su cortina de humo, o cómo estos apenas - ya lo vimos - se interesaron cuando Bogotá también paró.
La parcial periodista periodista, indignada digo "no señores, esto es una falta de respeto. Nosotros hemos hecho un cubrimiento completo, también desde el punto de vista de los campesinos..." Ella se exaltó al aire, y yo la escuchaba mientras viajaba. ¿Terrible no? Comencé a cuestionarme inmediatamente las palabras de Vicky Dávila, y claramente, después de escuchar varios días el noticiario de la fm, me di cuenta que, por ejemplo nunca había sido entrevistado un campesino, por el contrario llamaron a Lucho Garzón, a comandantes de la policía, ex-presidentes, entre otros...
Bueno, mientras ella se revuelca en su emisora, mientras Yolanda Reyes sigue escribiendo con buenos argumentos, y pocos leemos, pocos hacemos, el país sigue "putiado", y el asunto también se trata de levantarse y hacer algo, así sea el desayuno, o juguito para los que están marchando... Por hoy diría, no se "casen" con medios de comunicación, por eso es que votan por Uribe, por eso es que los encierran en las noches a ver novelas.
Si quieren se pasan por esta columna de opinión AQUÍ
1/4/13
La idea que da vueltas
Este es un cuento que, personalmente, me gusta mucho.
Les voy a contar por ejemplo la idea que me está dando vueltas en la cabeza hace ya varios años y sospecho que la tengo ya bastante redonda।
Imagínese un pueblo pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija menor de 14। Está sirviéndoles el desayuno a sus hijos y se le advierte una expresión muy preocupada. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella responde: "No sé, pero he amanecido con el pensamiento de que algo muy grave va a suceder en este pueblo". Ellos se ríen de ella, dicen que son pensamientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar billar y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el adversario, le dice: "Te apuesto mil pesos a que no la haces". Todos se ríen, él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Pagó los mil pesos y le preguntan: "qué pasó si era una carambola sencilla?". "Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que dijo mi mamá esta mañana, sobre algo grave que va suceder en este pueblo". Todos se ríen de él. Y el que ha ganado los mil pesos regresa a su casa, donde está su mamá. Feliz con sus mil pesos dice: "Le gané estos mil pesos a Dámaso en la forma más sencilla, porque es un tonto". ¿Por qué es un tonto? Dice "Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado por la preocupación de que su madre amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo". Le dice la mamá: "no te burles de los pensamientos de los viejos, porque a veces salen". Una pariente lo oye y va a comprar carne. Ella dice al carnicero: "Véndame una libra de carne", y en el momento en que la está cortando, agrega: "mejor véndame dos porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparados". El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice: "lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar y se están preparando, y andan comprando cosas ". Entonces la vieja responde: "Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras". Se lleva cuarto libras y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.
Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades, y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice: "se han dado cuenta del calor que está haciendo?" "Pero en este pueblo siempre ha hecho calor". Tanto calor que es un pueblo donde todos los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban a la sombra porque si tocaban al sol se le caían los pedazos". Sin embargo –dice uno- "nunca ha esta hora ha hecho tanto calor". "Pero si a las dos de la tarde es cuando hay más calor"." Sí, pero no tanto como ahora". Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: "Hay un pajarito". "Pero Señores, siempre ha habido pajaritos que bajan". "Sí pero nunca a esta hora". Llega el momento de tal tensión para los habitantes del pueblo que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo. " Yo si soy muy macho –grita uno- yo me voy". Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en la carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndole. Hasta el momento en que dicen: "Si este se atreve a irse, pues nosotros también nos vamos", y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo. Y uno de los últimos que abandona el pueblo dice: "Que no venga la desgracia a caer sobre todo lo que queda de nuestra casa" y entonces incendia la casa, y otros incendian otras casas. Huyen en un tremendo verdadero pánico, como en éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio clamando. "Yo lo dije, que algo grave iba a pasar en este pueblo y me dijeron que estaba loca".
La idea que da vueltas
Por: GABRIEL GARCIA
MARQUEZ
Les voy a contar por ejemplo la idea que me está dando vueltas en la cabeza hace ya varios años y sospecho que la tengo ya bastante redonda।
Imagínese un pueblo pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija menor de 14। Está sirviéndoles el desayuno a sus hijos y se le advierte una expresión muy preocupada. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella responde: "No sé, pero he amanecido con el pensamiento de que algo muy grave va a suceder en este pueblo". Ellos se ríen de ella, dicen que son pensamientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar billar y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el adversario, le dice: "Te apuesto mil pesos a que no la haces". Todos se ríen, él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Pagó los mil pesos y le preguntan: "qué pasó si era una carambola sencilla?". "Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que dijo mi mamá esta mañana, sobre algo grave que va suceder en este pueblo". Todos se ríen de él. Y el que ha ganado los mil pesos regresa a su casa, donde está su mamá. Feliz con sus mil pesos dice: "Le gané estos mil pesos a Dámaso en la forma más sencilla, porque es un tonto". ¿Por qué es un tonto? Dice "Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado por la preocupación de que su madre amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo". Le dice la mamá: "no te burles de los pensamientos de los viejos, porque a veces salen". Una pariente lo oye y va a comprar carne. Ella dice al carnicero: "Véndame una libra de carne", y en el momento en que la está cortando, agrega: "mejor véndame dos porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparados". El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice: "lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar y se están preparando, y andan comprando cosas ". Entonces la vieja responde: "Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras". Se lleva cuarto libras y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.
Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades, y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice: "se han dado cuenta del calor que está haciendo?" "Pero en este pueblo siempre ha hecho calor". Tanto calor que es un pueblo donde todos los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban a la sombra porque si tocaban al sol se le caían los pedazos". Sin embargo –dice uno- "nunca ha esta hora ha hecho tanto calor". "Pero si a las dos de la tarde es cuando hay más calor"." Sí, pero no tanto como ahora". Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: "Hay un pajarito". "Pero Señores, siempre ha habido pajaritos que bajan". "Sí pero nunca a esta hora". Llega el momento de tal tensión para los habitantes del pueblo que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo. " Yo si soy muy macho –grita uno- yo me voy". Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en la carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndole. Hasta el momento en que dicen: "Si este se atreve a irse, pues nosotros también nos vamos", y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo. Y uno de los últimos que abandona el pueblo dice: "Que no venga la desgracia a caer sobre todo lo que queda de nuestra casa" y entonces incendia la casa, y otros incendian otras casas. Huyen en un tremendo verdadero pánico, como en éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio clamando. "Yo lo dije, que algo grave iba a pasar en este pueblo y me dijeron que estaba loca".
17/3/13
La cultura de la impuntualidad.
En Medellín, algunos ciudadanos
somos puntuales y exigentes con los horarios pactados y, resalto que esto es de
“algunos” porque la mayoría de personas andan apegados a la ‘ley del cuarto de
hora’ o, a cinco minuticos más tarde (lo escribo en diminutivo porque así lo
expresan ¿creen que el diminutivo hace los minutos más pequeños? Seguro un “cinquito”
dura menos).
La ley del cuarto de hora no es
más que un asunto legitimizado entre estudiantes universitarios, trabajadores,
amigos… una “ley” de esperar 15 minutos, como tiempo “prudencial”, a aquel que
está incumpliendo, sea cualquiera su razón.
Ejemplo de ello son los estudiantes, quienes esperan al profesor de la
cátedra x para la clase de 10 de la mañana y, como bien lo expresaba antes, en
la lógica de la ley, sólo esperarán hasta las 10:15 a.m. , es ese momento donde
algunos tomarán con satisfacción la idea de “no clase”, otros – pocos – lo tomarán
por el contrario.
Este ejemplo, con la ley “del
cuarto de hora” aplica en diferentes situaciones no sólo académicas. Aplíquela donde quiera, para todo da.
Recuerdo que hace unos nueve diez
años un pastor, caleño, de iglesia cristiana se quejaba diciendo que los paisas
somos muy relajados e incumplidos. Un día
le dijeron: “ahorita voy”, y le llegaron a las cuatro horas. ¿Qué nos hace pensar en que “ahorita” es
atemporal? Los colombianos a veces
creemos que somos atemporales y por lo mismo a veces ni les gusta trabajar.
En twitter: @paladardelimon
25/11/12
27 minutos para las 3:00 a.m.
27 minutos para las 3:00 a.m. No es un horario habitual
para encontrarme despierta; pero aquí estoy, a obscuras, con un vaso de gaseosa
– no mi preferida – escuchando historias que no quiero escuchar. Miro las uñas del primer dedo de mi pie, lo
hago a contraluz con la pantalla de la laptop, no tengo mucho que hacer, pero
tampoco tengo sueño.
Con la pantalla ilumino un poco las teclas del pc, es
cuestión de orientación, las sé de memoria. Abro el twitter, pienso y sigo
escuchando las voces: mamá, tía, vecina y abuela. ¡A todas les dio por reunirse
el mismo día y parlotear toda la
noche! ¿Recuerdan que trabajo los domingos?
A esta hora la red no tiene movimientos interesantes, ni
siquiera tiene movimiento.
20 minutos para las 3:00 a.m. se supone que en 5 horas y
20 minutos debo estar despierta, ya lo estoy, ¿recuerdan que trabajo los domingos? Por un momento me siento en el antiguo lugar
que habitaba, cerca vivían vecinos irrespetuosos que ponían música a alto
volumen, gritaban, bailaban y no les importaban sus vecinos ¿en este país, en
esta ciudad a alguien le importan sus vecinos? ¡No! Pues ni siquiera les
importa quién duerme a unos metros en la misma casa.
2:43 a.m. comenzaré mi búsqueda en la red, pensaré en el
trabajo (ya lo hago), jugaré póker – le estoy enseñando a jugar póker a los
niños -, me obnubilaré, no dormiré… bebo mi gaseosa.
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